Las ventajas de ser bilingüe.

Maria Valerio

Publicado en El Mundo el 18/02/2011

Hace décadas que los investigadores indagan en los efectos que tiene en el cerebro humano el conocimiento de dos lenguas distintas. En la última reunión de la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS según sus siglas en inglés), que acaba de comenzar en Washington (EEUU), el bilingüismo tampoco ha pasado desapercibido.

Varias investigaciones presentadas en Washington, en el contexto de una jornada sobre ‘¿Qué nos dice el bilingüismo sobre nuestro cerebro?’, echan por tierra décadas en las que se temía que aprender dos lenguas podía crear confusión en el cerebro, sobre todo en el caso de los niños.

Uno de los estudios procede de los laboratorios de la Universidad de Granada, donde los profesores María Teresa Bajo y Pedro Macizo han trabajado con varios voluntarios que hablaban perfectamente tanto español como inglés (aunque no habían crecido necesariamente entre ambas lenguas).

Tras medir su tiempo de respuesta y actividad cerebral ante una pregunta, los investigadores observaron que las personas bilingües son capaces de activar dos idiomas al mismo tiempo, incluso en situaciones en las que sólo necesitan uno. Como explica su univeridad en una nota de prensa, el blingüismo no sólo mejora la atención sino que también es entrena la memoria de estas personas, como si fuese una especie de ‘gimnasia mental’.

Desde la infancia

Más sorprendente es el hallazgo de Nùria Sebastián-Gallés, de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. En sus trabajos con varios niños de cuatro, seis y ocho meses, criados en hogares donde se hablaba indistintamente el catalán o el castellano, detectó que los pequeños bilingües son inculso capaces de discernir entre dos idiomas que no conocen.

A los pequeños se les pusieron varios vídeos sin sonido en los que aparecían personas hablando en inglés o francés (dos idiomas desconocidos en el hogar de los bebés). Incluso aunque nunca habían escuchado dichas lenguas, los investigadores aseguran que los niños fueron capaces de distinguirlas únicamente por las expresiones faciales de quienes aparecían en el vídeo. Una evidencia, a su juicio, de que el bilingüismo amplia la capacidad perceptiva del cebrebro.

Otras ventajas

Aunque como ha reconocido en el mismo foro Judith Kroll, de la Universidad de Pensilvania (EEUU), todas estas ventajas no significan que las personas bilingües sean más inteligentes, ni que aprendan mejor. En su caso, sus hallazgos muestran que son, eso sí, personas ‘multitarea’, capaces de procesar varias tareas al mismo tiempo y despreciar rápidamente la información irrelevante que percibe su cerebro.

Recientemente, un estudio sobre el mismo tema publicado en la revista ‘Neurology’ por Elen Byalistok (de Toronto) mostró que usar dos lenguas cada día conseguía retrasar una media de cuatro años la aparición de Alzheimer. Y aunque las mayores ventajas se observaron en las personas que usabanambas lenguas a diario, la investigadora canadiense destaca que incluso practicar en verano esa segunda lengua aprendida en el colegio puede ser beneficioso contra la demencia.

Cambiar de un idioma a otro, explicaba Byalistok, parece ser un estímulo para el cerebro, de manera que éste se fabrica una especie de ‘reserva cognitiva’. Su siguiente paso va a ser comprobar si, además de una mejora cognitiva, el bilingüismo también provoca cambios físicos en la estructura del cerebro.

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Cuanto más eficiente es un cerebro, mayor es el cociente intelectual de la persona.

Aunque hay muchas vías científicas para estudiar la inteligencia, la comunidad científica parece no ponerse de acuerdo en la definición más precisa ni sobre qué factores la conforman, Richard J. Haier, investigador del Instituto MIND, de Alburquerque, en Estados Unidos, ha explicado a DM las investigaciones a las que se ha dedicado en los últimos años para determinar qué es la inteligencia y en qué parte del cerebro se produce. “Para mí, la inteligencia son las diferencias individuales en el aprendizaje, la memoria y en el razonamiento. Éstas se pueden medir con test validados de coeficiente intelectual”.

Hace ya 20 años que Haier y sus colegas comenzaron a investigar para determinar qué regiones del cerebro estaban implicadas en la inteligencia. “Utilizamos técnicas de imagen para monitorizar a los pacientes mientras resolvían test de inteligencia. Con el PET observamos cuántas zonas se activaban durante el test. Los resultados fueron sorprendentes, ya que lo que hallamos fue que cuantas más zonas se activaban, peor era la puntuación en el cuestionario. Esto fue una clara evidencia de que lo que hace a una persona inteligente es la eficiencia con la que su cerebro trabaja, no el esfuerzo”, afirma Haier, que ha impartido una conferencia en CosmoCaixa, de la Fundación La Caixa, en Madrid.

Con este punto de partida trataron de averiguar qué ocurre en el cerebro al aprender algo y realizarlo de manera automática. ¿El cerebro se activa más o menos? ¿Pasa a ser más eficiente? Para probarlo realizaron un estudio en el que los participantes jugaron al tetris en ordenadores durante 50 días. Al finalizar el experimento se observó que el cerebro se activaba menos, pese a que el juego era más difícil y rápido. Durante el proceso se ha pasado de utilizar el PET a la resonancia magnética estructural, y así se ha observado que es la activación de diferentes áreas de tamaños muy distintos del tejido cerebral lo que determina el cociente intelectual.

Los caminos
“Esas áreas son diferentes en hombres y mujeres, incluso si ambos grupos tienen el mismo cociente. Lo que significa que el cerebro tiene diferentes formas de obtener un mismo objetivo. Esta es la parte más importante de nuestras investigaciones si lo ponemos en términos de rehabilitación cognitiva tras patologías que dañan la función cerebral”.

Así, tras un ictus podrían existir caminos alternativos para optimizar la rehabilitación cognitiva. Esta es una de las claves de la investigación cerebral actual. Pero también Haier y su equipo plantean hipótesis para mejorar el coeficiente intelectual en personas con puntuaciones muy limitadas, quizá con el aumento de materia gris en ciertas zonas del cerebro, o controlando los factores de crecimiento que regulan la materia gris o la blanca, e incluso mediante el control genético. “Se trata de un proceso biológico; si lo entendemos podremos mejorarlo”.

La importancia de la inteligencia también es esencial para las sociedades, puesto que se relaciona con un aumento en la innovación de cada país. Haier afirma que en España, el cociente más alto lo ostentan unas 430.000 personas. Sólo en China hay 15 millones de personas.

“Es importante comprender las bases cerebrales de la inteligencia para poder apoyar a las personas con un cociente bajo, para entender el proceso de envejecimiento y el momento en el que se pierde parte de la habilidad mental. Estas investigaciones serían útiles en Alzheimer en sus primeros estadios, ya que cuando comienzan los problemas de memoria la patología ya ha progresado. No obstante, parece avanzar más en las mujeres, ya que en ellas se localiza en los lóbulos claves en las que se produce la inteligencia, suelen tardar más tiempo en ser diagnosticadas y su tratamiento es más difícil.

Para Haier, el punto clave de las investigaciones es conocer las diferencias entre los sexos para estudiar el ictus, el daño cerebral, la enfermedad de Alzheimer y el envejecimiento. Sin embargo, aún queda mucho por investigar, y hacerlo es complicado porque es difícil encontrar a pacientes con el mismo daño cerebral a los que aplicar diferentes estrategias.

Mujeres ‘versus’ hombres
El debate siempre está abierto. ¿Son más inteligentes los hombres o las mujeres? Sin embargo, no se trata de eso, tal y como explica Haier, ya que lo que está claro es que “hombres y mujeres muestran diferentes áreas cerebrales implicadas en la misma destreza mental; sabemos que el cerebro tiene diferentes alternativas para llegar al mismo punto, pero aún no sabemos cómo utilizar esas ventajas en cada individuo para ayudarle”, por ejemplo si se producen daños cerebrales. “Si hay algo que la ciencia muestra es que los hombres y las mujeres son iguales en muchos aspectos, y en los que no lo son, en unos los hombres destacan más y en otros las mujeres. No es correcto utilizar la ciencia como base para la discriminación”. Además, la educación y tener más información no hace a las personas más inteligentes, si acaso maximiza su potencial. “Cuando hablamos de entender el mecanismo del cerebro nos referimos a la posibilidad de extender el potencial individual”.

Tomado de Diariomedico.com